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Esun instituto audiovisual de enseñanza musical, que imparte un moderno método de fácil y rápida comprensión, tanto para principiantes como para profesionales en la ejecución musical, todos los pensum de estudios impartidos en el TMV, están diseñados acordes con los más exigentes y modernos métodos de los mas prestigiosos institutos del mundo. Nuestros pensums han sido analizados y adaptados para lograr la máxima eficiencia y comprensión en el aprendizaje de la teoría, lectura, técnicas y ejecución musical.
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| CATEDRAS: GUITARRA, CANTO, BATERIA, TECLADO Y BAJO | |
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| SABATINO (para estudiantes de 13 años en adelante) | |
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NIVEL 1 de 10:00am a 1:00pm NIVEL 2 de 9:00am a 12:00m NIVEL 3 de 1:00pm a 4:00pm NIVEL 4 de 12:00m a 3:00pm NIVEL 5 de 2:00pm a 5:00pm NIVEL 6 de 2:00pm a 5:00pm |
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| NOCTURNO (para estudiantes de 13 años en adelante) | |
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NIVEL 1 de 7:30pm a 9:00pm NIVEL 2 de 7:00pm a 8:30pm NIVEL 3 de 7:30pm a 9:00pm NIVEL 4 de 7:00pm a 8:30pm |
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| INFANTIL (para estudiantes de 6 años en adelante hasta los 12 años) | |
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NIVEL 1 de 3:30pm a 5:00pm NIVEL 2 de 3:00pm a 4:30pm NIVEL 3 de 3:00pm a 4:30pm NIVEL 4 de 3:00pm a 4:30pm NIVEL 5 de 3:00pm a 4:30pm NIVEL 6 de 3:00pm a 4:30pm |
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| FDB (para estudiantes de 6 años en adelante) | |
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Martes, jueves y viernes desde las 2:00pm hasta las 6:00pm Sábados desde las 9:00am hasta las 5:00pm |
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Nivel 01 de todos los turnos: Bs. 170.000 Nivel 02 de todos los turnos: Bs. 160.000 Nivel 03 de todos los turnos: Bs. 160.000 Nivel 04 de todos los turnos: Bs. 160.000 Nivel 05 de todos los turnos: Bs. 160.000 Nivel 06 de todos los turnos: Bs. 145.000 Libro Pensum (OBLIGATORIO): Bs. 25.000 FDB: Bs. 50.000 |
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Entrevista con Alemayra (mi profesora) ¿Qué actitud y qué aptitudes debe tener quien desea ser cantante lírico? ¿Existe una técnica específica para cantantes líricos? ¿Qué edad debe tener una persona que se inicia al canto lírico? ¿Cuándo puede ser perjudicial para las cuerdas vocales? ¿Puede un cantante lírico cantar popular y viceversa? ¿Qué registro vocal alcanza un cantante lírico? ¿Nos darías algunas pautas de higiene vocal para un cantante lírico?

¿Cómo definirías el canto lírico?
Primero definamos qué es el canto: una actividad que obliga a tener una coordinación del aparato fonatorio, locomotor, postural, respiratorio, con la intervención de aspectos individuales. También incluímos todo lo relacionado con lo sensoperceptivo, reflejo cócleo-recurrencial, etc.
Y si hablamos específicamente de canto lírico, está vinculado con el repertorio, ópera y música de cámara. Entonces diríamos que por un lado el cantante lírico canta este tipo de repertorio, y para hacerlo debe tener un refinamiento de la técnica de canto y un manejo muy sutil de la técnica y de cada uno de los componentes que hacen a ella.
JDM: Voy a dar mi opinión personal, sin querer ser controvertida. Creo que no todo el mundo puede ser un cantante exitoso o genial, pero en mi experiencia de Conservatorio, coros y en la carrera del profesorado de canto, es más una cuestión de actitud personal que de aptitud física o estructural. Por supuesto, y no puedo negarlo, hay personas en las cuales se ve que la naturaleza los ha provisto de cuerdas vocales fantásticas, un excelente oído musical, y canta maravillosamente bien, pero para cantar lírico se necesita mucho estudio, empeño y ejercicio. En cuanto al oído, se entrena. Creo que la principal actitud es el temperamento y el deseo de hacerlo. Principalmente y definitivamente, creo que lo más importante es la actitud del cantante.
JDM: Existe una técnica para el canto en general, básica, que tiene que ver con el manejo del aire, con la coordinación, con la emisión y con el poder homogeneizar la extensión vocal. El trabajo sobre las notas de pasaje es muy importante. En cuanto al canto lírico, requiere un manejo muy importante del volumen, no tanto para la música de cámara, pero sí para el cantante de ópera. Es necesario tener volumen y potencia. Los cantantes de cámara no necesitan tanto volumen, pero sí otros matices, ya que desarrolla en recintos más chicos, menos acompañados por instrumentos que en la ópera.
Es fundamental el repertorio del cantante que presenta una dificultad específica y particular, no es lo mismo cantar una ópera de Wagner, que de Mozart. Creo que cada cantante debe especializarse según su estilo. Ver qué estilo le queda mejor. Aunque durante sus años de estudio deba probar todo, y conocer sus propias limitaciones.
Existen diferentes escuelas de canto que tienen puntos en común, pero son diferentes. Por ejemplo, algunas usan la respiración costo-abdominal y otras empujan el aire hacia adentro.
Actualmente, está de moda el método funcional, que rompe con muchos esquemas de las técnicas tradicionales. Podría concluir diciendo que no hay una técnica única. Diría que hay tantas técnicas como cantantes ¿por qué?, porque el cantante, a pesar de que se forma con un maestro que tiene una técnica, individualmente va encontrando pequeñas vueltas que a sí mismo le funcionan muy bien. El mismo cantante hace adaptaciones personales de cada técnica aprendida.
JDM: Lo que señala la bibliografía tiene que ver con la muda vocal. Entonces, para estudiar formalmente canto lírico se debe haber completado la muda vocal. En los conservatorios no se permite el ingreso antes de la muda vocal.
Puede ser perjudicial cuando la técnica es mala. Pero a favor de los profesores de canto, a veces la técnica no es mala pero es precisa para un cantante y no para otro. Además, enseñar una técnica de canto no es nada sencillo, se basa en muchas sensaciones individuales y personales. Por ejemplo "no lo oscurezcas"… son percepciones muy finas e individuales. Algunos cantantes que presentan esbozos o nódulos, lo hacen porque no siempre la técnica es para esa persona, o realmente no pudieron captarla.
JDM: Yo creo que sí. Sin embargo al cantante de lírico a veces le es difícil no cantar otras cosas como "líricas". Y el cantante popular, cuando intenta incursionar en lírico, tiene vicios. Es decir que en realidad se puede, pero con mucho trabajo, estudio y esfuerzo. Se debe respetar el estilo, no es tanto un problema técnico sino más bien de estilo. El mayor inconveniente que enfrenta el cantante lírico que quiere cantar popular es la mala calidad de los ambientes que suelen utilizarse. Sumado a malos equipos de retorno y sonido. A la inversa, la dificultad del popular que quiera cantar lírico probablemente tenga que ver con la necesidad de manejar mayor presión sonora en la voz por no usar amplificación.
Esto depende de la clasificación.
Si hablamos de voces femeninas:
Si hablamos de voces masculinas: el TENOR va de Mi2 a Mi4; el CONTRATENOR va de Fa2 a Fa4 y puede llegar a notas de la soprano; el BARITONO de La1 a La3; y el BAJO, de Fa1 a Fa3. Como verán, todas alcanzan las dos octavas.
Lo que sigue es una apreciación personal, a veces tenemos la idea errónea que al clasificar una voz definimos cuánto puede cantar una persona, cuánto alcanza su registro, y yo creo que la extensión no es el aspecto más importante para clasificar la voz. En mi opinión, lo más importante es tener en cuenta el timbre y el color de esa voz.
Además es importante revertir la idea de que una persona obligatoriamente debe cantar dos octavas, no es una condición irreversible, que marque la ubicación en un registro.
Son las pautas básicas de higiene vocal pero tomadas con mucha seriedad.
- Estar bien hidratado.
- Tener dos horas de digestión.
- No tomar bebidas extremadamente frías o calientes, ni gaseosas.
- Evitar el alcohol.
- Dormir bien antes de un concierto.
- Tener cuidado en invierno o al usar refrigeración o calefacción.
- Tomar agua o té durante los ensayos.
- Ejercitar antes de cantar.
- Evitar esfuerzos físicos como levantar peso, o deportes violentos.
- Usar ropa cómoda, que permite la evaporación de la transpiración, que no contenga fibras alergénicas.
- Evitar pastillas de menta o mentol, los picantes y el exceso de sal.
- Evitar el café negro o té muy cargado.
- Durante los resfríos, hacer reposo vocal.
Mito y realidad de los castrati y contratenores

Jacopo Amigoni: “Retrato de Farinelli”.
Museo de Bellas Artes de Bucarest (Rumanía).
Jesús Vega
Especial para La Voz Católica
La tradición de los castrati, niños y jóvenes con voces “blancas” o “angelicales”, o sea, cercanas al registro femenino de soprano, cualidad previa a la llegada de la pubertad, se pierde en el tiempo, y sus ejemplos más lejanos se remontan al siglo XII, cuando en el Imperio Bizantino se utilizaban eunucos (esclavos castrados que se encargaban de la vigilancia de los harenes) para ejecutar algunas composiciones musicales.
En siglos posteriores, numerosas familias humildes ofrecían sus niños a la castración para preservar sus voces, y garantizarse así los ingresos necesarios para su supervivencia. En Italia, con su tradición del bel canto, la castración de esos niños “dotados” se realizaba entre los 7 y los 12 años de edad, es decir, antes de la “muda” o cambio de voz. La posibilidad de hacer carrera cantando en ceremonias religiosas, teatros o cortes, podía implicar un considerable ingreso, no sólo para el artista, sino también para su familia y los intermediarios de las contrataciones. Además, los mezquinos intereses forzaban frecuentemente a los niños a aceptar su castración, aunque una disposición hipócrita dictaba que no podía realizarse “sin el consentimiento del niño”.
Pero no es hasta el siglo XVI cuando los castrati hacen su aparición en las iglesias, tras la prohibición del Papa Pablo IV de que las mujeres cantaran en la Basílica de San Pedro. Así, niños y adultos castrados reemplazaron las voces femeninas. De esta forma, muchos de estos cantantes de “voz angelical” lograron la admiración del público y colosales fortunas personales, interpretando, según el caso, papeles masculinos o femeninos.
Los más famosos: Farinelli y Caffarelli
En la Iglesia occidental y, por extensión, en la música del occidente europeo, se introdujeron en las composiciones piezas concebidas especialmente para las voces de los castrati, elogiadas como únicas a lo largo de la historia de la música. Sin duda alguna, los más famosos del siglo XVIII fueron Farinelli y Caffarelli, este último mencionado como Caffariello en El barbero de Sevilla, de Rossini. El verdadero nombre de Caffarelli era Gaetano Majorano, pero adoptó su seudónimo artístico en homenaje a su primer instructor vocal, el maestro Caffaro, aunque fue Porpora quien completó con posterioridad su formación.
Obedeciendo a una costumbre de la época, los castrati adoptaban un seudónimo artístico, ya fuere el atribuido por sus admiradores o el elegido por el propio intérprete. Carlo Broschi eligió el de Farinelli como muestra de agradecimiento a los hermanos Farina, mecenas que costearon sus estudios y manutención. No han quedado muy claros los motivos de su castración, puesto que pertenecía a una familia de la baja nobleza, aunque, según se supone, con ciertas dificultades económicas. En la película Farinelli, il castrato (1994), se le atribuye la decisión a su hermano Riccardo.
Formado también por el notable maestro Porpora, Farinelli logró una celebridad tan extraordinaria por su asombroso talento, que fue literalmente idolatrado por cuantos le escucharon. Gracias a su cultura, simpatía y distinción, tuvo la amistad y protección de reyes, emperadores y hasta del Papa. Llamado a la corte de Felipe V de España, permaneció en ella durante más de veinte años como cantante personal del monarca, logrando tal amistad e influencia sobre éste, que, según se cuenta, contribuyó en varias ocasiones a decidir cuestiones de Estado. A Farinelli se le debe también el rescate de gran parte de las sonatas que creara Domenico Scarlatti para la corte española.
Desaparecen los castrati
A finales del siglo XVIII, numerosos intelectuales europeos se pronunciaron abiertamente contra la castración, Voltaire y Rousseau entre ellos. Pero fue el imperio napoleónico el que puso fin a tales prácticas. Por su parte, la Iglesia modificó su actitud, permitiendo a partir de 1798 que las mujeres actuaran en los escenarios teatrales, además de que el papa Benedicto XIV declaró ilegal la amputación de cualquier parte del cuerpo, salvo en caso de absoluta necesidad médica.
Los castrati siguieron cantando en el Vaticano y otras iglesias, hasta que un decreto del papa León XIII en 1902, prohibió definitivamente su presentación en ceremonias eclesiásticas. Sin embargo, se hicieron algunas excepciones, como en el caso de Alessandro Moreschi, “el último castrato”, quien se retiró en 1913 y fue el único que pudo dejar el testimonio de su voz para la posteridad en grabaciones realizadas en 1902 y 1904.
Los contratenores
Luego de la desaparición de los castrati, surgió una categoría vocal que se erigió en su sustituta. Se trata del “contratenor”, cantante cuya tesitura se ubica en el rango del alto, aunque muchos logran adoptar el registro de soprano… Y sin necesidad de castración, sino a partir de ejercitación y perfeccionamiento de sus cualidades naturales.
Aunque los contratenores han existido durante varios siglos, el más famoso de éstos fue Alfred Deller, quien inició su carrera en los años 50 del siglo XX. Su ejemplo fue seguido por numerosos cantantes, llegando a cerrar filas en la interpretación de partes de la ópera barroca concebidas originalmente para castrati. Entre los más reconocidos figuran Andreas Scholl, Daniel Taylor, David Daniels y Yoshikazu Mera.
Por fortuna, en la actualidad podemos disfrutar de esta curiosa modalidad vocal sin remordimientos, ya que estos prestigiosos cantantes, al igual que sus predecesores, gozan de gran popularidad y gratificantes ingresos, pero sin tener que recurrir a una práctica bárbara y reprobable que perdura en el recuerdo como lado oscuro de aquellas voces angelicales de otros tiempos.
DiscografíaAlfred Deller. Anniversary Edition. Harmonia Mundi. HMA 290030 Alfred Deller. King Arthur or The British Worthy. Harmonia Mundi. HMA 195200 Andreas Scholl. Arias for Senesino. Decca. 289476569. Arias for Farinelli. Harmonia Mundi. HMC 901778 Daniel Taylor. O Sweet Love. ATMA 2205622072. Farinelli et son temps. EMI. CDC 5 55250 2 Hommage a Farinelli. EMI. CDC 7 49087 2 L'Age d'Or des Castrats. EMI. CDC 5 55259 2 The Last Castrato. OPAL. CD 9823 |
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| Los Contratenores |
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Es mi intención tratar de verter algo de luz sobre un tema controvertido que tanta polémica suele suscitar y sobre el que se escuchan tan dispares opiniones. Lejos están ya, fuera de nuestras fronteras, las opiniones de que la voz de contratenor es una voz de falsete, atendiendo al término falsete como algo falso, es decir, una emisión en que no se utiliza la totalidad de las cuerdas vocales ni los recursos plenos de la voz masculina. En España no andamos tan en vanguardia como en otros países.
Hoy en día, las escuelas más avanzadas que forman a cantantes de este tipo admiten que la del contratenor es una voz que combina los registros de pecho y cabeza para formar un perfecto equilibrio entre ambas y lograr crear una voz homogénea en toda la tesitura del cantante. Por lo general, los detractores de esta idea son personas que siguen ancladas en la concepción de la voz de contratenor como un tipo de voz no natural, cuando el recurso del falsete ha sido utilizado ampliamente en la historia del canto occidental y ha sido un hito importante en la forma de cantar de muchos de los grandes maestros. Sin embargo, ¿qué es un contratenor? Desde mi punto de vista, hoy en día el contratenor es una voz más del espectro de las voces humanas, que está ubicada en la misma categoría, atendiendo a parámetros físicos, que las del alto femenino. Así pues, si clasificamos la voz humana de agudo a grave, podemos distinguir soprano como la voz más aguda de todas, seguida de mezzosoprano, a la cual sigue la categoría que nos ocupa: alto femenino (lo que habitualmente denominamos contralto) y masculino (el contratenor). Tras ellas va el tenor, seguido de barítono y bajo, todo ello, claro está, sin atender, para no extendernos innecesariamente, a las subclasificaciones que se podrían establecer dentro de cada tipo de voz. Sin embargo, la voz de contratenor no ha tenido cabida en el mundo de la ópera a lo largo de nuestra historia musical, sino en el de la música religiosa. Y es por ello que hoy tiene tantos detractores en su uso sobre los escenarios operísticos. Fue también en España donde, al cuestionarse la ética de tal práctica sólo por cuestiones estético-musicales, se desarrolló una práctica técnica paralela que suplía la emasculación con un desarrollo del falsete para conseguir los mismos efectos. La particularidad sonora de los castrati fue el hecho de que sus laringes no sufrieron el descenso natural que se produce en la pubertad de los varones por el hecho de haber interrumpido la segregación de testosterona de los testículos, con lo cual sus cuerdas vocales estaban mucho más cerca de los resonadores de la cara, confiriendo un brillo a sus voces que superaba con mucho el del resto de los cantantes, especialmente el de las mujeres, con quienes compartían tesitura. A ello hay que añadir un desarrollo mayor de sus cuerpos, producto de la operación, especialmente de la caja torácica que parece ser que tendía a redondearse, ampliando así su capacidad respiratoria, así como la suerte de haber sido formados en los famosísimos conservatorios italianos, que dedicaban en conjunto una labor especialmente atenta a la formación de estos castrati, puesto que a la larga suponían una inversión para sus arcas. Muy distantes de todo esto estaban los contratenores. La voz del contraténor había nacido en el discantus por oposición a la del ténor (literalmente que sostiene) o voz del canto llano, en una relación similar a la de alto y contraalto, que tan bien ejemplificadas están en los roles de las óperas händelianas. La voz del contratenor fue habitualmente utilizada en el ámbito de la música religiosa. Ya hay noticias de este tipo de cantantes, que además eran españoles, en Munich, en la Capilla de Orlando di Lasso, entre 1560 y 1570, así como en Portugal, durante el reinado de Don Sebastián (1557-1578). No está claro si estos cantantes habían desarrollado un tipo de canto similar a la de voz de falsete, o si se habían visto "complementados" con la práctica de la castración clandestina. Sea como sea, no eran considerados castrados. Es en pleno siglo XX, tras la extinción de la práctica de la castración con fines musicales, cuando los contratenores han resurgido como alternativa para los papeles escritos para aquellos divos del bel canto que fueron los castrati. No voy a entrar en la discusión de si son o no efectivos para "sustituir" a éstos últimos. Los castrati fueron únicos e insustituibles en la historia de la música occidental. Sus voces, como he dicho antes no se pueden comparar ni a las de los contratenores ni a las de las mujeres. La voz femenina es un buen sustituto para ese tipo de papeles por su potencia, brillo y cualidad, pero dista con mucho de lo que debió de ser la voz de los castrati. El contratenor también dista mucho de la calidad de voz de aquellos genios vocales, pero confiere por otro lado a esos papeles la magia de volver a ver a hombres interpretando papeles masculinos con voz femenina. Es una cuestión de gusto personal aceptar o no su uso en los escenarios para interpretar ópera barroca o clásica. El resurgimiento del uso de estas voces nos ha llevado a tener grandes obras de ópera compuestas en este siglo ya para la voz de contratenor. Tales son los casos de B.Britten (A Midsummer Night´s Dream, Death in Venice), M.Tippet (The Ice Break), L.Berstein (Chichester Psalms in Three Movements), A.Reimann (Lear), Ph.Glass (Akhnaten), o entre los españoles M.Manchado (El Cristal de Agua Fría) y Luis de Pablo (La Madre Invita a Comer). Es una voz por la que se apuesta fuertemente en muchos países, sobre todo de habla inglesa, y ello se debe al renacimiento de una técnica que dista mucho de la empleada hace unos decenios. En la memoria de todos están las voces de A.Deller, J.Bowman, H.Ledroit, R.Jacobs, J.Kowalsky, etc. Son los grandes maestros, entre muchos otros que sería injusto no citar, que han abierto camino a los que hemos venido detrás. La formación técnica de un contratenor es fundamental, como en cualquier otra voz, pero quizá sea especialmente importante por lo que de delicado tiene esta voz. Antiguamente se abusaba del uso de la voz de cabeza para todo el registro, por lo cual era necesario "cambiar" a la voz de barítono a partir de determinada nota del registro medio-grave. Esas voces eran delicadas, sutiles, bellísimas, pero de poco volumen. Con el andar de los tiempos, se ha tendido a formar a los contratenores en la escuela belcantista tratando esta voz como al resto de las voces. Se trata de conseguir una tesitura homogénea, sin pasos, con un equilibrio perfecto entre los recursos de cabeza y los de pecho, ampliando su utilización para conseguir el mayor brillo y potencia sin detrimento del instrumento. Valga para ilustrar esto último la entrevista que se hizo a D.Daniels durante su estancia en Barcelona la pasada primavera, en la que él mismo comentaba que quien quiera considerar la voz de contratenor como una voz de falsete tiene perfecto derecho a hacerlo, pero él no podía estar de acuerdo tras haber visto a través de una cámara laringoscópica cómo sus cuerdas funcionaban con pleno rendimiento muscular durante el canto. Hay quien explica el fenómeno físico de la voz de contratenor, pero como es algo que escapa a mi comprensión, prefiero recomendar la consulta del libro de R.Regidor Arribas Temas del Canto: la Clasificación de las Voces, Madrid 1977. No sé si la información es contrastable o no, pero no me veo capacitado para estar ni a favor ni en contra. Yo me he formado en Inglaterra, siguiendo las prácticas de la escuela de Hussler, y mi voz ha sido tratada de igual forma que las de sopranos, tenores, barítonos, etc. El tipo de enseñanza a la que he sido sometido parte de la base de que el desarrollo de los que ellos llaman pure falsetto contribuye en cualquier voz al desarrollo de los músculos que soportan la laringe y con ello al del legato, que no deja de ser la base de la escuela belcantista. Se consigue así una voz de perfecta emisión, plena de armónicos y que "corre" en cualquier sala, por grande que ésta sea (sin que ello implique, obviamente, que se engorda la voz). Poco a poco los contratenores van ganando su lugar en España. Todavía hoy, sin embargo, es frecuente oír cosas como donde esté una buena contralto, con lo cual uno se da cuenta de que aún queda mucho camino por hacer. Los contratenores son una buena opción -no sustitución- para interpretar los roles escritos para los castrati, y afortunadamente es una práctica que cada vez tiene mayor auge. Luis Calero |

